fabulas cortas inventadas

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2-ninos-cabra La Mesa de Deseos, el Asno de Oro y la Porra en el Saco

Érase una vez un sastre que tenía tres hijos, y sólo una cabra. Pero como la cabra los soportaba a todos con su leche, estaban obligados a tenerle buen alimento, y ser llevada cada día a pastorear. Los hijos, por lo tanto, se turnaban para hacerlo. Una vez el mayor la llevó al cementerio, donde podían ser encontradas las las hierbas más finas, y

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el anciano El Ladrón Maestro

Un día un anciano y su esposa estaban sentados en el frente de su casa miserable descansando un rato de su trabajo. De repente un carro espléndido con cuatro caballos negros vino llegando, y un hombre lujosamente vestido se bajó de él. El campesino se levantó, fue hacia el gran hombre, y le preguntó qué quería, y de qué modo él podría ayudarle. El

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187 El Erizo y el Esposo de la Liebre

Esta historia, mis queridos lectores, pareciera ser falsa, pero en realidad es verdadera, porque mi abuelo, de quien la obtuve, acostumbraba cuando la relataba, decir complacidamente: -”Tiene que ser cierta, hijo, o si no nadie te la podría contar.”- La historia es como sigue: Un domingo en la mañana, cerca de la época de la cosecha, justo cuando el trigo estaba en floración, el

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patito_feo El patito feo

¡Qué lindos eran los días de verano! ¡Qué agradable resultaba pasear por el campo y ver el trigo amarillo, la verde avena y las parvas de heno apilado en las llanuras! Sobre sus largas patas rojas iba la cigüeña junto a algunos flamencos, que se paraban un rato sobre cada pata. Sí, era realmente encantador estar en el campo. Bañada de sol se alzaba

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La rana que quizo ser grande como el buey La rana que quiso hincharse como un buey

Una rana que se encontraba en una charca, vio un día acercarse a un buey a beber un poco de agua, y le llamo la atención el gran tamaño del animal. La ranita era muy pequeña, no más grande que un limón. Al ver al corpulento buey se llenó de envidia y decidió hincharse hasta igualarlo en tamaño. La ranita mientras se iba hinchando

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lecorbeauetlerenard_11 El cuervo y el zorro

Estaba un cuervo posado en un árbol y tenía en el pico un queso. Atraído por el aroma, un zorro que pasaba por ahí le dijo: -¡Buenos días, señor Cuervo! ¡Qué bello pumaje tienes! Si el canto corresponde a la pluma, tu tienes que ser el Ave Fénix. Al oír esto el cuervo, se sintió muy alagado y lleno de gozo, y para hacer

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Elefante 5e Las alforjas

Dijo un día Júpiter: -Comparezcan a los pies de mi trono los seres todos que pueblan el mundo. Si en su naturaleza encuentran alguna falta, díganlo sin empacho: yo pondré remedio. Venid, señor Mono, hablad primero; razón tenéis para este privilegio. Ved los demás animales; comparad sus perfecciones con las vuestras: ¿estáis contento? -¿Por qué no?- respondió el mono- ¿No tengo cuatro pies, lo

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la-cigarra La Cigarra y la Hormiga

Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar el invierno se encontró sin nada: ni una mosca, ni un gusano. Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano hasta la llegada de la próxima estación. – Te pagaré la deuda con sus intereses; —

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el-leon-y-el-raton El león y el ratón

Después de un largo día de caza, un león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado por

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aguila-gata-jabalina El águila, la gata y la jabalina

Un Águila anidó sobre una encina. Al pie criaba cierta Jabalina, Y era un hueco del tronco corpulento De una Gata y sus crías aposento. Esta gran marrullera Sube al nido del Águila altanera, Y con fingidas lágrimas la dice: “¡Ay mísera de mí! ¡ay infeliz! Este si que es trabajo: La vecina que habita el cuarto bajo, Como tú misma ves, el día

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