fabulas para adolescentes

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la-cigarra La Cigarra y la Hormiga

Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar el invierno se encontró sin nada: ni una mosca, ni un gusano. Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano hasta la llegada de la próxima estación. – Te pagaré la deuda con sus intereses; —

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Elefante 5e Las alforjas

Dijo un día Júpiter: -Comparezcan a los pies de mi trono los seres todos que pueblan el mundo. Si en su naturaleza encuentran alguna falta, díganlo sin empacho: yo pondré remedio. Venid, señor Mono, hablad primero; razón tenéis para este privilegio. Ved los demás animales; comparad sus perfecciones con las vuestras: ¿estáis contento? -¿Por qué no?- respondió el mono- ¿No tengo cuatro pies, lo

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La rana que quizo ser grande como el buey La rana que quiso hincharse como un buey

Una rana que se encontraba en una charca, vio un día acercarse a un buey a beber un poco de agua, y le llamo la atención el gran tamaño del animal. La ranita era muy pequeña, no más grande que un limón. Al ver al corpulento buey se llenó de envidia y decidió hincharse hasta igualarlo en tamaño. La ranita mientras se iba hinchando

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lecorbeauetlerenard_11 El cuervo y el zorro

Estaba un cuervo posado en un árbol y tenía en el pico un queso. Atraído por el aroma, un zorro que pasaba por ahí le dijo: -¡Buenos días, señor Cuervo! ¡Qué bello pumaje tienes! Si el canto corresponde a la pluma, tu tienes que ser el Ave Fénix. Al oír esto el cuervo, se sintió muy alagado y lleno de gozo, y para hacer

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abejas El cirio

Las abejas provienen de la mansión de los Dioses. Las primeras se instalaron según cuentas, en el monte Himeto, y se saciaron allí de los dulcísimos tesoros que engendra el soplo de los céfiros. Cuando les robaron, la ambrosía que guardaban esas hijas del cielo en las celdas de su palacio, o para hablar claro, cuando a los panales, desprovistos de miel, sólo les

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Ratones1 Pón el cascabel al gato

Un hábil gato hacía tal matanza de ratones, que apenas veía uno, era cena servida. Los pocos que quedaban, sin valor para salir de su agujero, se conformaban con su hambre. Para ellos, ese no era un gato, era un diablo carnicero. Una noche en que el gato partió a los tejados en busca de su amor, los ratones hicieron una junta sobre su

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aguila-gata-jabalina El águila, la gata y la jabalina

Un Águila anidó sobre una encina. Al pie criaba cierta Jabalina, Y era un hueco del tronco corpulento De una Gata y sus crías aposento. Esta gran marrullera Sube al nido del Águila altanera, Y con fingidas lágrimas la dice: “¡Ay mísera de mí! ¡ay infeliz! Este si que es trabajo: La vecina que habita el cuarto bajo, Como tú misma ves, el día

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el-leon-y-el-raton El león y el ratón

Después de un largo día de caza, un león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado por

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ZORRA-FABULA La zorra y las uvas

En una mañana de otoño, mientras una zorra descansaba debajo de una plantación de uvas, vio unos hermosos racimos de uvas ya maduras, delante de sus ojos. Deseosa de comer algo refrescante y distinto de lo que estaba acostumbrada, la zorra se levantó, se remangó y se puso manos a la obra para comer las uvas. Lo que la zorra no sabía es que

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el-ciervo-y-el-buey El ciervo y los bueyes

Con inminente riesgo de su vida, un Ciervo se escapó de la batida, y en la quinta cercana, de repente, se metió en el establo incautamente. Dícele un Buey: “¿Ignoras, desdichado, que aquí viven los hombres? ¡Ah, cuidado! Detente, y hallarás tanto reposo como perdiz en boca de raposo”. El Ciervo respondió: “Pero, no obstante, dejadme descansar algún instante, y en la ocasión primera

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